Fue aplastada por la apatía
La apatía se extiende, se difunde, nos toca, como plaga…
Como un humo azul que se mete por las fosas nasales.
Sí, como aquél humo azul que se extendió gracias a engaños,
mentiras, promesas de tranquilidad, paz, dinero…
Como una enfermedad, de las más peligrosas… y es que es tan fácil de contagiarse.
Se disfraza de tanta felicidad y facilidad que nadie quiere curarse.
Nos domina, la apatía nos domina.
Y cuando el dolor llegue y la verdad aceche,
sólo quedará el amargo sabor y hedor
de la muerte y la miseria que causaron aquéllos
a quiénes la victoria, la apatía favoreció.
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viernes, 21 de diciembre de 2007
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